Mis viajes y…

8 de julio. Sasbachwalden

Hoy es el primer día de ruta por la selva negra. La idea era descubrir la zona y montar en moto por estas carreteras algunas famosas para los moteros aunque yo era desconocedor de ellas hasta que empecé a buscar información para hacer este viaje. Digo esto porque básicamente la idea era conducir en moto, sin preocuparme de lugares más que los mínimos imprescindibles. Las carreteras son una gozada y el espectáculo de los bosques hace que te sientas encantado de conducir por estos lugares.

Digo esto porque hoy había pocos lugares por descubrir, a saber:

Lago Mummelsee. Antes de hablar de este lago tengo que comentar como ha comenzado la ruta. Hasta ahora cerca de la frontera alemana, salía de ruta con unos 18 grados de temperatura y subiendo, lo de la lluvia ya está comentado. Esta mañana la temperatura cuando he cogido la moto eran 15 grados. Bien, pues he empezado y he pasado por el hotel. No he parado porque la ruta era circular, pasaría de largo ahora, visitaría los sitios planeados y llegaría de nuevo al hotel más tarde. Bien,  la temperatura cuando he llegado al hotel que está situado en la falda de una montaña, eran 12 grados (ya habían bajado 3). Tenía que pasar la montaña y al empezar a subir la temperatura bajó a 9 grados. No llovía pero no podía seguir con esa temperatura llevando puesta la chupa de verano, de modo que me he puesto la chaqueta de lluvia encima de la otra para ir más abrigado. La subida a esta montaña y buena parte del descenso, la he hecho entre nubes, o sea con niebla y la temperatura ha llegado a dar siete grados. No diré lo que he agradecido ponerme la chaqueta de lluvia. Eso sí los guantes eran de verano y no tenía otros, con lo que las manos iban más que fresquitas. Anticipando el resto de la ruta comentar que no me he quitado la chaqueta de agua hasta llegar al hotel y que no he tenido lluvia en ningún momento.

Bueno, el lago. Ni idea de cómo es, ni de su entorno. Como he dicho antes, la niebla ha durado bastante y no tenía sentido parar para no ver nada. Aparte del frío que hacía. Prueba no conseguida.

Freudenstadt. Un pueblo moderno, con la que se supone plaza más grande de Alemania. Y digo presupone porque no parece una plaza ya que cruzan calles por dentro y no es cerrada. El único aliciente que tiene es una iglesia en la esquina de la plaza con lo que tiene forma de L. Como es normal, paso con la moto, veo la plaza y continuo la ruta.

Seguimos hacia Calw. Un pueblecito encantador donde nació Herman Hesse. Hay casas interesantes (remito al dossier). Está vez, no hay que callejear, el navegador me lleva directamente hasta el centro de la ciudad. Como en el resto no se puede entrar pero dejo la moto en un hueco que hay para bicicletas y me meto en la zona, que por otro lado tampoco es grande. Las casas siguen siendo del mismo estilo que las alsacianas. En el caso de Calw, hay muchas casas en esta zona central y juntas, con lo cual el efecto visual, es espectacular.

Le toca el turno a Bad Widbad. Aquí no hay fotos, en el dossier ya indico lo que es interesante. Apunto aquí, un paseo entre las ramas de los árboles. Sí, habéis leído bien. Han creado una pasarela en las alturas rodeando árboles. Si hubiera tenido tiempo, esto si que me hubiera gustado mucho hacerlo, pero no era el momento. Tampoco para otra atracción que tiene, que es un puente colgante.

Por último llegamos a Baden-Baden. Había que pasar por esta ciudad. Ya sé que siempre remito al dossier,  pero voy a justificar que he dado una vuelta y que no he hecho ninguna foto pongo lo que digo en el dossier:

En Baden-Baden, todo gira en torno al lujo y a las apuestas.
Y es que, a pesar de ser conocida en la región como la única ciudad en Selva Negra dentro de la Selva Negra, la naturaleza que la rodea no es principal motivo de visita a Baden-Baden.
Lo son sus casinos, el teatro, las tiendas y restaurantes de lujo… La llaman «la Mónaco alemana»

Entenderéis porque he pasado por sus calles con la moto y no he parado en ningún momento porque no he encontrado nada que merezca una foto. Cierto es que tiene edificios interesantes pero no me han parecido de suficiente entidad.

De Baden-Baden ya he ido directo al hotel. La verdad es que las carreteras sí merecen mucho la pena, sin embargo, el haber cogido una carretera mítica para los motoristas alemanes y no poder disfrutarla por haber ido la mayor parte del tiempo con niebla y frío. Es una pena, pero sí he ido por otras, quizá no tan famosas, pero también muy moteras. De hecho hoy me he encontrado con muchas motos, más que nunca en todo el viaje y la verdad, es que lo he disfrutado como un enano. Para tranquilidad de mi mujer decirla que si, que he bajado rapidito, pero siempre dentro de los límites legales de la carretera y muy bien. Sin sobresaltos. Además el límite de estas carreteras está un poquito alto 100 kilómetros por hora y eso para bajar puertecitos es una velocidad más que suficiente para mí. De hecho hay curvas que por desconocimiento de la carretera he tenido que tirar un poco de frenos.

Ya veis por la crónica que hoy hay pocas fotos. En cualquier caso, aquí van.

Calw
Calw
Calw
Calw
Calw. Iglesia
Calw. Iglesia

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