Mis viajes y…

12 de julio. Madrid

Y llegamos al final del viaje con otra maratoniana etapa de 616 kilómetros.

El mismo argumento sobre este tipo de etapas, vale para la de hoy. Pero por cerrar el círculo, comentar lo que ha dado de sí ésta última etapa.

Salgo de Ychoux con la idea de que sales después de una noche de descanso y que aguantarás más o menos bien hasta las 12 o 12 y media. Los elementos se conjuran para que tus esperanzas se desvanezcan. En la autopista a Bayona, yendo a la velocidad permitida de 130 Kms/hora, se pone a jarrear. Debo reconocer que esta moto cubre y protege bien al piloto y, aunque no me había puesto el traje de agua, no me he mojado apenas por la velocidad.

El navegador me saca de la autopista, no sé muy bien porqué (oye, ni ganas de investigar) y he tenido que atravesar Bayona y toda la purrela de pueblos que hay pegados a la frontera con España. Fiesta grande en Francia del 12 de julio, obras por todos lados con sus correspondientes baches, gente y coches, ni os imagináis… Cambia de marcha arriba, abajo, paradas por semáforos, sube pies, baja pies… Eran las 11 y estaba hasta los… de moto (con todo lo ya acumulado).

En mi vida he agradecido tanto entrar en una autopista, no hay que cambiar, parar, bajar pies… Eso sí, después del ajetreo que supone atravesar pueblos o ciudades por el centro, aunque la autopista me de un respiro en algunas partes de mi cuerpo, hay una que ya al comienzo de atravesar Bayona empezaba a estar resentida y la autopista, no te lo arregla (poner un poco de imaginación para saber de qué parte hablo).

Pues eso, que entro en la autopista y ya un poco más relajado, sigo para adelante. Pienso «yo creo que puedo aguantar hasta Burgos y allí ya paro a comer». Y si, he llegado a Burgos, pero… a la altura de Nanclares de la Oca, se ha abierto el cielo y viajar a 120, no me ha librado de mojarme hasta los calzoncillos. Como es de imaginar, no me había puesto el traje de lluvia. Paro debajo de un puente a ver si puedo sacar el traje y ponérmelo, pero tal como pasan los coches por mi lado, desisto pensando «más vale cobarde mojado vivo que héroe seco muerto». Acojonado estaba. Si, ya se, la gente lo hace aunque no se debe. Yo me he parado, pero el miedo me ha hecho continuar a los 3 minutos. ¿Resultado? el lógico, empapado hasta la médula.

Evidentemente, la lluvia para en un relativo corto espacio de tiempo y la distancia a Burgos consigue que llegue seco. Paro a comer y continúo ruta.

Poco antes de llegar a Somosierra y viendo el cielo, paro, no debajo un puente, sino en una gasolinera y me pongo el traje de lluvia. ¿Qué pasa en estos casos? Pues que en Somosierra no llueve. Menos mal que ha llovido a partir de Guadalix hasta casi la M30. Me hubiera cabreado, mucho, ponerme el traje de lluvia y que no lloviera, porque un plástico cerrado por encima no os quiero contar el calor que da.

Y sin más incidentes que contar, llego a mi bendito hogar, me aseo, que buena falta me hace, y me relajo pensando «hogar, dulce hogar».

Hoy tampoco hay viñetitas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.